
a Sebastián Lehuedé, Esteban Catalán,
Maori Pérez, Daniel Hidalgo
y a todos los pendejos de Chile.
Por diversos motivos que no vale la pena mencionar he llegado a conocer varios escritores jóvenes, poetas y narradores, mujeres y hombres, blogueros y con página web, inéditos y con serias pretensiones de ser publicados. Sin embargo, lo que me ha llamado la atención en ellos, recorriendo sus sitios web, es que sólo leen libros editados por transnacionales o casas extranjeras, vale decir Planeta, Anagrama, Mondadori, Alfaguara, Acantilado, Emecé, Periférica.
Voy a ser riguroso y hablaré en primer lugar de Antonio Díaz Oliva. En su blog escribe de “La broma infinita” (Mondadori), una novela de más de mil páginas que tiene la particularidad de que su autor, David Foster Wallace, se suicidó hace un año, quedando en la categoría de mito para muchos jóvenes. De hecho, Antonio se embarcó durante sus vacaciones de invierno, ¡suerte la suya!, en la tarea de leer “LBI”, así abrevian esta novela. “Es una suerte de terapia literaria para sacarme el peso de ‘LBI’… Y claro: lo divertido es que tal como la broma, el blog ha sido infinito”, confiesa el joven escritor.
En verdad me parece una suerte de fanatismo ridículo participar de una campaña de lectura de este tipo, porque, seamos serios, lo único que demuestra esto es que los escritores de una edad cuentan con alma de groupie o de calcetinera difícil de entender. Me los imagino de hecho gritando en otra época por el Pollo Fuentes o Luis Dimas. Tal vez exagero y digo esto, porque nunca he sido groupie de ningún escritor, ni menos al grado de leer mil páginas por él y en él. Aunque una vez creo haber llegado a ese limbo. Fue hace doce años y leía “Pescamos toda la noche”, de Willard Motley, un escritor afroamericano que se fue a México por la hostilidad del Comité de Acciones Anti Norteamericanas. Admito que al cerrar el libraco de setecientas páginas sentí un orgullo grande, pero de ahí a otra cosa, mariposa.
Continúo en mi recorrido por blogs, y esta vez voy al de Diego Zúñiga y su comentario sobre “Diarios”, de John Cheever (Emecé). Aquí el escritor que pronto publicará su primera novela, “Camanchaca”, se refiere a ese libro en los siguientes términos: “Hay algo en sus relatos que me parece superior. Superior a los de Carver y a los de Hemingway. Es molestoso hacer comparaciones, pero a ratos es inevitable”. Como ven, de nuevo esa alma de calcetinera, pero no se queda aquí, ya que en otro post escribe precisamente sobre “LBI”: “Con Antonio Díaz somos ociosos, muy ociosos. Tan ociosos que decidimos leer en estas vacaciones de invierno ‘LBI’ y hacernos un blog para comentarla. Invierno Infinito, así se llama. Será como un diario de lecturas compartido. Sí, somos ñoños, ¿y qué?”.
En este punto intento imaginar a estos ñoños y determinar quién de los dos es el presidente del fans club y quién el tesorero, y las peleas por ser presidente. Pero acá muchos, incluido los mencionados, se preguntarán cuál es mi intención al escribir esto, al descubrir este aspecto calcetinero de estos jóvenes escritores. Como toca responder, sólo digo que, si hay alguien que debiera andar leyendo escritores que no están en el mercado, esos son los jóvenes; si hay alguien que debiera andar rescatando poetas y novelistas perdidos en la historia de la literatura chilena, son ellos. Porque la juventud es el momento en el que uno redescubre escritores o se niega a aceptar lo que ofrece el mercado. Sin embargo, hoy los jóvenes están con el mercado: caminan de la mano con él y se pasean en su casa (el mall), sin problemas ni contradicciones. En los años 80 cualquiera que levantara un escritor que estuviera dentro del mercado pasaba por idiota o facho, aunque también existía la posibilidad de ser facho idiota.
No creo que los escritores jóvenes de mi país sean fachos idiotas, sino más bien que no han llegado a la juventud todavía, son niños aún. Me refiero a que esta edad o esta etapa no se llega con la mera acumulación de años, sino también con acciones propias de la edad, como cuestionar a la autoridad, y una manera de cuestionarla es desconfiando precisamente de lo que ofrece el mercado. Porque los libros, aparte de historias, estilos y formas de escritura, ofrecen ideologías. Tengo un amigo escritor que ahora me diría: “Chiist, ¿pero acaso pensái que los libros de editoriales independientes no ofrecen ideologías de mercado?”. Buen punto, al que tendría que contestar diciendo que es bien difícil eludir al mercado, porque así como Dios, está en todas partes. Sin embargo, si uno no hace ningún esfuerzo para combatirlo, estará entregado a él. Y en eso parece que están los jóvenes escritores, bueno no todos, pero muchos están engrupidos con esto de una editorial grande, que equivale, supuestamente, a un talento grande y, si la novela es gigante, de más de mil páginas, ya sabemos de qué se trata, ¿no?
Quizá valga la pena concluir que escribir y ser joven hoy en día sea más difícil que antes, pero sabemos que eso no es cierto: siempre ha sido difícil ser joven y escribir. El problema es que nuestros jóvenes escritores no han llegado a la juventud, son niños ñoños que quieren escribir, y ya sabemos cómo se comporta uno en la niñez: se entusiasma fácilmente, hace pataletas, se mea en los pantalones.
27 comentarios:
Aparte que son más baratos... Aunque claro, cabría preguntarse si en el libro todavía queda un resquicio respiratorio de literatura alternativa, o, como dice su amigo, don león, ya todo se vende al tiempo vendido del que hablaba Kurt Cobain. De momento, yo los libros del preu, que son, dijérase, el apartado noise-rock de la cuestión. Van saludos.
todo se vende, pero yo prefiero ir al mercado que al súper
Salí del bajo pueblo y escribí como podría empezar a hacerlo cualquier hombre del pueblo, con muchos defectos, con una sintaxis no muy católica, disonancias, lenguaje reducido (...) Pero no sólo soy escritor y lector, soy también un hombre que piensa en la situación del pueblo, a quien, hoy día, está negada la lectura de esos libros. Me parece que el desarrollo y la riqueza de la actual literatura de América Latina está en flagrante oposición con el subdesarrollo y la pobreza económica y cultural de los pueblos que componen esa América. ¿No deberíamos reaccionar y pensar un poco en nuestras responsabilidades?"
(Manuel Rojas, Revista Casa de las Américas , Nº 43, julio-agosto 1967)
Con mucho gusto, calcetinera o nó estoy en total acuerdo con Usted.
jaja..leon..yo pense que eras amigo de esos personajes..quizas por que no te habia escuchado un comentario sobre ellos... mi opinion es parecida y con respecto a la edad..yo tengo 25 y no me siento identificado con la nueva corriente de nuestra literatura...por eso te invito a boicotear todo esto..aportando tu experiencia ...el como?...no tengo pico idea...pero alguna wea saldra (tomalo como broma..o medio enserio)
pd: mi cuento debe estar perdido en las inmensidades de tu mail..jaj
no creo que maori pérez y diego zúñiga estén siempre leyendo libros de trasnacionales; al contrario, leen más que nada libros de pequeñas editoriales, y publican o publicarán en pequeñas editoriales. lo que no quiere decir que sean o no niños escritores; eso es otro cuento en el que no me voy a meter, ya que la infancia y la niñez es un tema que corre por las venas de cualquiera .
álvaro, me leí tu primer cuento, me falta el otro. claudia: cuando me nombren uno de ésos, cuando la búsqueda se transforme en encuentro de un escritor perdido por ahí te creeré. por el momento sólo queda observar sus blogs, sus revistas y ahogarse en la misma mierda de siempre. en otras palabras, ¿por qué tendría yo que leerlos? si ellos tuvieran una actitud igual para leerse a sí mismos, no lo harían, porque ninguno de ellos está en "el gran mercado".
Estay como yo con rexona buen hombre.
Con razón me hacían leer a isabel allende en el colegio y no a mi amigo raymond. bueno, por un lado fui un privilegiado, si bien no leí a esa comadre en mi epoca escolar ( hace un año) leí a carpentier, arlt, chinaski, bradbury, a sipo, el quijote, ja. Tengo 18 y soy un pendejo reculiao. Y me gusta saltar y hacer que escribo. Por cierto, no puedo hacer un comentario más productivo, ya que no tengo idea de lo que es ese supuesto mercado, ni conosco otros hueones que le pongan a la pluma, ni tengo interes, ni busco, ni nada. Eso si, haciendo un pequeño resumen de la pequeña biblioteca que he ido acumulando, priman los anagrama, pero destacan los murakami, los miller, hasta se aparece por ahí una de la calabaza del diablo.
Saludos!
Dos cosas.
León, deberías ser capaz de leer más páginas.
Lo segundo: creo que todos eso jóvenes deberían leerme a mí.
bueno juan, ahora estoy leyendo la Biblia, no como libro de fe, sino como literatura. cuando termine te aviso. por el momento el génesis está teniendo un final previsible.
Recomiendo a Stella Díaz Varín, Juan Agustín Palazuelos, Manuel Rojas, Pedrito Bascuñán, Juana Resortes, Don Alfonso, El Condorito, y más.
y Buen provecho con el almuerzo, yo acá con el café frente al compu
te faltó el amor incondicional por roberto bolaño
hay que envejecer con dignidad, león. es verdad que en los 80 cualquiera que levantara un escritor que estuviera dentro del mercado pasaba por idiota o facho, lo que habla, a mi juicio, muy bien de lo idiota que éramos. igual de onderos (o niños) que ahora, pero pasados a fotocopia. y así, por lo demás, nos pasaron cuanto gato por liebre quisieron. perdimos el tiempo, hay que decirlo, de manera mucho más indigna y aburrida que leyendo LBI.
en fin, ojalá un día de estos te nombren en sus blogs y así la lucha de clases quede superada.
un beso,
luis lópez-aliaga
me extrala, don luis lópez-aliaga que lleve a todo a un asunto personal, cuando podría llevarse, como dijo El Padrino de quien usted es devoto, a los negocios. en esos términos a todos los escritores jóvenes no les conviene leer sólo a escritores de mercado, que salen en todas parte. a mí me da igual. como dijo jaime pinos, tengo tribuna todos los domingos.
quiero decir: es mejor ser un pendejo infinito que un viejo limitado.
otro kiss
usando tu gran lógica, luis. yo prefiero ser un viejo infinito a un pendejo limitado. tú, como viejo, con cuál te quedas?
oye, pero que la discusión no se vaaya a juegos de egos. actuando como pendejos infinitos. que la hangover pasa más amarga
yo no creo en los escritores que están perdidos y que hay que ir a buscarlos como a semidioses. los únicos perdidos son los que están inéditos, pero seguro que a lo que aspiran es a llegar a publicar. lo que no sabemos es cuántos inéditos lee quien sea, pero eso tampoco lo vamos a andar contando, aunque yo leo unos 3 ó 4 a la semana, pero es porque trabajo en una o dos editoriales. y además porque me los envían a mi email. pero bien se sabe que cuando a uno le llega un inédito, tiene que guardar ante ese secreto el más absoluto silencio.
bueno claudia, te aclaro que precisamte para eso existe el archivo en la biblioteca nacional. los escritores se pierden en la historia, en las librerías y en las bibliotecas. por eso tú hiciste un cuento al respecto. por eso carlos fuentes dijo eso de los longsellers. me extraña, apablaza. tanto afán por apoyar a estos cabros. citando a don lucho, ¿será algo personal? o citándome, ¿será por negocios?
y no me refería a escritores muertos, me refería a vivos que esperen en sus casas ser editados. lo de las bibliotecas lo tengo clarísimo.
abrazo
ca
León, don't let anybody kid you. It's all personal, every bit of business. Every piece of shit every man has to eat every day of his life is personal. They call it business. OK. But it's personal as hell.
a kiss
no se trata de encontrar y rescatar al autor más raro, sino de lo que motiva esa búsqueda. también el mejor cine arte deja de ser valioso en manos avidas de seguir un nombre porque sí.
gusta su propuesta nacional.
su amigo
de siempre
juan godoy
esta columna fue todo un éxito, hasta los muertos resucitan
¡Y a quién has descubierto tú, León! ¡A nadieeeeeeeeee!
oye, eduardo, una cosa es que yo no sea nadie, y otra que no haya descubierto a nadie. hagamos la distinción y no repitamos tanto las eeeeeeee. suena a como cuando te preguntan algo y dices eeeeeeee.
Bueno, te pregunto en serio: ¿A quién has descubierto tú, Gonzalo León? Dame los nombres, porfa.
Creo que León, dentro de este discutible o no texto (esto es algo que excede mis capacidades momentáneas porque toca a un sujeto con el que tengo cercanía), ha dado en el clavo con lo siguiente: "si hay alguien que debiera andar leyendo escritores que no están en el mercado, esos son los jóvenes; si hay alguien que debiera andar rescatando poetas y novelistas perdidos en la historia de la literatura chilena, son ellos".
El invisible fenómeno anterior (dada la inexistencia que don Gonzalo postula) es algo muy propio de una generación novel que se encuentra disconforme con lo que la literatura canónica ofrece. Entonces, tal vez la siguiente pregunta cae de cajón: ¿estarán los escritores jóvenes citados en el post disconformes con el cánon occidental? Me parece que no; es más, creo que están infinitamente en la otra vereda, en la de la continuidad de la validación.
bitiaj, toda la razón.
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